LICORES DE PINOSO

Pedanía del pueblo de Pinoso (o el Pinós, que dicen en valenciano), El Rodriguillo es una población como muchas otras de esta comarca del interior de la provincia de Alicante: calles de trazado rectilíneo y orografía plana; casas de una o dos alturas y fachadas pintadas en tonos claros; árboles de delgado tronco prestando ligera (pero agradecida) sombra al caminante…Éste es el lugar en el que Virtudes Gómez, enóloga de profesión, elabora su vermut, mistela, licores y cremas –“trabajamos tan artesanalmente como nos lo permite la legislación”-.

Hoy, en una casita baja, de apacible aspecto y con un patio y porches que Virtudes ha sabido aprovechar para ubicar las instalaciones necesarias para su trabajo, la enóloga mantiene una actividad que comenzó, casi por casualidad –“unas Navidades decidí ponerme a elaborar unos licores para regalar a amigos y conocidos”-. Fueron cincuenta litros que se convirtieron en orujos y licores de miel, hierbas, melón…Eran bebidas con y sin alcohol que gustaron mucho –“hablé con mi marido y decidimos probar a ver si podíamos ganarnos la vida con ello”-. La cosa funcionó…y el catálogo de productos se fue ampliando con otros licores, además de la incorporación de cremas… e incluso un cava que, ya en preparación, estará disponible para las próximas Navidades.

Secreta y reservada sobre algunos de los ingredientes y cantidades que emplea en sus recetas, Virtudes afirma que su trabajo tiene mucho de artesanal, de enseñanzas de toda la vida –“por ejemplo, para hacer las cremas, lo único que hacemos es disolver las cremas en agua, antes de añadir los ingredientes (chocolate, café….) y la leche. Eso si, hay que tener cuidado de equilibrar la crema en un ph neutro. Si no se hace así, la crema se echará a perder”-. Las cremas están preparadas para la fotografía…la entrevista termina.

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