Templarios en el Cañón del Río Lobos

Una recoleta ermita, único resto de un desaparecido monasterio, surge de repente, en un estrechamiento de la garganta, en un punto donde se desprenden, del paredón izquierdo, una especie de lienzo de muralla natural, con una oquedad en el centro. El pequeño edificio, románico-gótico, ofrece una estampa extraordinariamente sugestiva, misteriosa, en un paraje que no lo es menos. Pero ¿qué es lo que sugiere?

La fecha de construcción parece ser del primer tercio del siglo XII y algunas marcas de cantería delatan manos aquitanas en el labrado de los sillares. El magnífico crismón del ábside nos está indicando igualmente que la iglesia fue construida por una cofradía de los Hijos del Maestro Jacques, y por lo tanto formaba parte de los Mil Caminos de Santiago con una particularidad esencial: era además un centro del mundo, con todo el telurismo y el simbolismo necesario para que el Espíritu Santo atravesara el cuerpo y el alma de los adeptos.”

El evangelio de San Juan -el único esotérico de los evangelios canónicos- fue muy querido por el Temple, como también aconteciera entre los cátaros, gnósticos y alquimistas. Otro tanto cabe decir respecto a San Juan Bautista, apreciado igualmente por las grandes corrientes herméticas de Occidente. Pues bien, San Juan Evangelista y San Juan Bautista son la cristianización del Jano romano (dios de las puertas, los comienzos y los finales) en el esoterismo cristiano y se vinculan al simbolismo solar de la mística templaria. Curiosamente, en un canecillo situado sobre la capilla meridional puede observarse la figura de un pulpo que, astrológicamente, está asociado al signo zodiacal de Cáncer y, por tanto, al solsticio de verano, al sur, a la Puerta de los hombres, a los Misterios Pequeños, al Pitryéna del esoterismo hindú y a San Juan Bautista, en opinión de René Guenón, Uno de los más importantes pensadores de la tradición oriental en occidente.

Además, una de las tres festividades romanas más importantes en honor a Jano se celebraba precisamente el 24 de agosto, fecha en la que se festeja la romería a San Bartolomé, uno de los pocos santos a los que honraba por todo lo alto la Orden del Temple, como así lo indica el artículo 78 de la Regla establecida por S.Bernardo de Ciaraval. Hay otros diez lugares en España con enclaves templarlos donde aún se festeja a San Bartolomé, de quien se dice que fue desollado vivo, lo cual nos está advirtiendo sobre una vinculación simbólica con la serpiente que está dotada de un simbolismo tan complejo como fascinante.

Más pistas nos las aporta el propio topónimo del Cañón, puesto que el lobo era uno de los tres grados iniciáticos en las Cofradías de Constructores, como sucedía con el mono. Pues bien, nos encontrarnos en el Cañón del Río Lobos y en la ermita vemos varios canecillos con cabezas de lobos y alguno con la figura del mono. Además el lobo era el animal emblemático del dios ligur Lug, del que se ha encontrado una estela a quince kilómetros de allí, junto a Burgo de Osma, en concreto en las ruinas de la ciudad arévaca de Uxama. Por otra parte, el telurismo del lugar nos remite esotéricamente a los llamados “lugares de poder”, vinculados a enclaves de Lug, según Louis Charpentier, historiador especializado en grandes enigmas medievales.

En el caso de la cruz paté vemos como las líneas superiores de los brazos horizontales unen el punto más septentrional de España: el Cabo Finisterre (el Finis Terrae o fin del mundo conocido de Occidente en la Antigüedad y el Medievo), con el punto más meridional de España: el Cabo Creus. El Mare Nostrum (Mar Mediterráneo), cuna de las antiguas civilizaciones, quedaba así unido simbólicamente al Mare Tenebrorum o Mar de la Muerte (el Océano Atlántico). Es el Principio y el Fin, Alfa y Omega…; y en el centro, esa morada filosofal templaria conocida como San Bartolomé de Ucero.

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