Tres pueblos del Somontano: Adahuesca, Barbastro y Alquezar

Al acercarse a los pueblos del Somontano (Huesca) y sus gentes, al pasear por sus calles adaptadas en cada lugar a la topografía del terreno, el viajero descubre bellos rincones detenidos en el tiempo en forma de plazuelas, galerías, pasadizos y fuentes. El viajero ha llegado al Prepirineo… y pasea por el primer pueblo de la ruta: Adahuesca. Este pueblo, como su propio nombre indica -Ad Osca significa hacia Huesca- es un cruce de caminos en lo alto del Somontano de Barbastro. Aquí se unen los valles de los ríos Vero y Alcanadre. El lugar ha sabido conservar uno de los cascos urbanos más bellos del Somontano. Especial atención merecen varias casas solariegas, como la de los Certales o los Molina.

Existe un Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones del Somontano. Desde él puede contemplarse una magnífica vista sobre la Sierra de Sevil, donde estuvo la aldea de Las Casas, abandonada por dos abuelas como consecuencia del azote de la peste…o por lo menos eso es lo que cuenta una leyenda local.

Alquezar

Población situada en el último tramo del cañón del río Vero, en un entorno paisajístico impresionante. Declarado Conjunto Histórico Artístico, la villa ofrece la posibilidad de revivir el lejano pasado medieval. Tras atravesar el portalón gótico de acceso, y mientras recorre calles y callejones, el viajero se va topando con casas apiñadas, galerías de arcos de ladrillo, pasos en alto, portadas de piedra, escudos de armas… La Plaza Vieja es un rincón sencillamente encantador.

En lo alto del cerro, inexpugnable sobre la creta rocosa, el castillo de fundación musulmana que dio nombre a la villa: Al-Qasr. Para albergar a la comunidad religiosa que se estableció en Alquézar tras su conquista, se erigió un templo románico del que sólo queda el atrio, decorado con capiteles historiados. Gótico es el claustro, cuyos muros se decoraron con un ciclo de pinturas que narran escenas de la infancia de Jesús y que fueron repintándose hasta el siglo XVIII. En la primera mitad del siglo XVI se construyó la actual Colegiata de Santa María, obra de Juan de Segura, autor también de la Seo de Barbastro. En una capilla, un Cristo tallado en madera, popularmente conocido como el Cristo de Lecina (s. XII).

Barbastro

A orillas del río Vero se encuentra Barbastro, capital de la comarca del Somontano, la población está en el centro geográfico de la provincia de Huesca. Allí confluyen los ejes de comunicaciones que conducen a las vecinas comarcas de Sobrarbe, Ribagorza, La Litera, Cinca Medio y Hoya de Huesca, así como a los altos valles pirenaicos y a Francia por el túnel de Vielha. Esto ha permitido su histórica presencia comercial en la comarca. No en vano, año tras año, desde 1512, Barbastro ha celebrado feria cada 2 de febrero.

Conjunto Histórico Artístico, en la parte alta del pueblo se alza una de las catedrales más imponentes de Aragón, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción (s.XVI) y declarada Monumento Nacional en el año 1.931. Igualmente, Barbastro posee otros muchos elementos de indudable valor histórico y artístico que merecen ser visitados con detenimiento: el Museo Diocesano, los palacios renacentistas, la Plaza del Mercado, la iglesia de San Francisco, el museo de los Mártires Claretianos y el Santuario de El Pueyo….

Sin embargo, la joya arquitectónica de la localidad es, sin duda alguna, el Conjunto de San Julián, formado por tres de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la plaza de toros, el antiguo hospital y la iglesia renacentista de Santa Lucia. Allí, además de visitar la oficina de turismo, es posible comenzar a conocer la comarca visitando el Centro de Interpretación del Somontano y el Espacio del Vino.

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